Casares: el pueblo blanco encaramado a la roca, a 15 minutos de la playa

Desde el apartamento: 13 km, unos 15 minutos en coche por la MA-8300 subiendo desde la costa.
Casares es el pueblo que da nombre a la costa y merece los quince minutos de subida a la sierra: desde la última curva de la carretera aparece de golpe el pueblo entero, cubos blancos apilados sobre una peña, las ruinas del castillo en lo alto y buitres leonados sobrevolando los cortados de detrás. Es compacto, empinado y sigue habitado, con un par de plazas en las que parece reunirse todo el pueblo antes de comer.
Por qué ir
- La vista: la llegada a Casares es una de las estampas más fotografiadas de Andalucía.
- Autenticidad: el turismo es discreto, así que bares y tiendas atienden primero a los vecinos.
- Se puede combinar con los baños romanos de aguas sulfurosas de La Hedionda en el camino de vuelta a la costa.
- Naturaleza: la Sierra Crestellina, sobre el pueblo, es un paraje natural con una gran colonia de buitres leonados.
Qué ver y hacer
El castillo y la parte alta del pueblo
Suba por las callejuelas hasta el castillo (Castillo de Casares), una fortaleza árabe arruinada tras la conquista cristiana. Queda poco en pie, pero la subida pasa junto a la antigua iglesia de la Encarnación, hoy centro cultural, y termina en el cementerio y en unos miradores con la costa y, en los días claros, Gibraltar y África a sus pies. La subida es corta pero empinada, así que conviene llevar calzado cómodo.
La casa natal de Blas Infante
Casares es la localidad natal de Blas Infante, el «padre de la patria andaluza», nacido aquí el 5 de julio de 1885. Su casa, en la calle Carrera 31, es un pequeño museo de dos plantas dedicado a su vida, sus ideas y la bandera y el himno de Andalucía que él mismo diseñó.
Plazas, bares y miradores
En la plaza de España hay un par de bares con mesas bajo los árboles, la iglesia de San Sebastián y la oficina de turismo. Pruebe el queso de cabra de la zona. Varios miradores están señalizados por el pueblo; el que está junto a la carretera, bajo el castillo, ofrece la clásica vista de postal.
Sierra Crestellina
La cresta caliza que se alza tras Casares es un paraje natural protegido con una de las mayores colonias de buitre leonado de la provincia de Málaga. Un sendero señalizado sube hasta un refugio y varios miradores; incluso desde el aparcamiento del pueblo suele verse a las aves aprovechando las corrientes térmicas a media mañana.
Baños de la Hedionda
En la carretera de vuelta hacia Manilva, los Baños de la Hedionda son unos baños naturales de aguas sulfurosas dentro de un pequeño edificio romano abovedado, junto a un arroyo. Cuenta la leyenda que las tropas de Julio César se bañaron aquí. El agua está fresca, huele ligeramente a azufre y el acceso es gratuito, pero en verano se entra con reserva previa por turnos para limitar el aforo. Lleve escarpines y toalla.
Información práctica
| Distancia desde el apartamento | 13 km · unos 15 min en coche |
|---|---|
| Aparcamiento | Deje el coche en el aparcamiento de la entrada del pueblo; las calles son estrechas y en su mayoría están cerradas a los coches de los visitantes |
| Castillo | Ruinas al aire libre, gratuitas; subida empinada de 15 minutos |
| Baños de la Hedionda | Gratuitos; reserva obligatoria en temporada alta; entre Casares y Manilva |
| Duración | Medio día incluyendo los baños |
Preguntas frecuentes
- ¿Se puede recorrer Casares con carrito de bebé?
- Solo las plazas de la parte baja. Las calles son empinadas y con escalones; una mochila portabebés es mejor opción.
- ¿Cuánto tiempo necesito?
- Dos horas para el pueblo, medio día si añade los baños romanos o el sendero de la Sierra Crestellina.
- ¿Los baños romanos abren todo el año?
- Sí, pero en verano el acceso se limita a turnos con reserva. Fuera del verano normalmente basta con presentarse.